II- Demasiados pensamientos

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Declan y Emily habían estado charlando durante algunos días hasta que el castaño se atrevió a invitarla a una cita, llevaba una temporada sin salir con nadie, después de lo mal que habían salido en su última relación… Bueno, no quería nada serio y después de aquella fatídica noche sus vacaciones tampoco habían sido divertidas, especialmente desde que había descubierto una de las no pocas consecuencias de su encuentro con el vampiro, pero la chica era bonita, encantadora y necesitaba distraerse de casa, por suerte la única condición de Emily fue que ella elegía el lugar.
Aunque el clima había sido inclemente con su cita.
Emily: Un poco lluvioso, pero te dije que era precioso, normalmente mi opción hubiera sido ir a bailar, sin embargo, parece que te gustan las citas un poco temprano.
Declan: Más tiempo para verte
Emily: Zalamero
Declan: ¿Me ves capaz de mentir a una chica tan guapa?
Emily: Totalmente, pero por hoy te doy el beneficio de la duda, siempre que sea divertido
Declan: Como ordenes
Los primeros minutos fueron incomodos, se sentaron en un sitio, pasaron los temas típicos que ya habían conversado por mensaje antes de que les trajesen la bebida, era evidente que se atraían, pero no demoraron demasiado en darse cuenta de lo aburrido que iba a ser la cita como siguieran así…
Por suerte la chica conocía como divertirse y acabaron en la parte de arriba del pequeño local, con los juegos para ellos solos, aunque enseguida pasaron al alcohol, nunca era demasiado temprano para una cerveza fría.
Se rieron, bebieron más y pasaron a otros juegos entre tonterías mientras Dee descubría que tan divertida como parecía y que pasar el rato con ella facilitaba dejar de pensar en todo lo demás, al menos hasta que hizo una pregunta que él no podía contestar.
Emily: Y ¿Me vas a contar por qué no te gusta tu casa?
… Era difícil de explicar, imposible más bien.
Declan: Durmiendo con mi hermana no hay demasiada intimidad.
Y con nadie, la casa era un desastre de ruido, hormonas y cañerías de mala calidad que Coraline se pasaba el día intentando arreglar, pero ese no era el verdadero problema. Ojala lo fuera.
Por suerte la chica no siguió preguntando y pudieron disfrutar de su cita mientras que, en casa, la heredera otra vez se estaba jugando la vida con sus intereses habituales…
“Ser torpe y disfrutar de la tecnología debería ser considerado un deporte de alto riesgo” Era un pensamiento recurrente en ella, aunque lo disfrutaba demasiado para cuestionarse realmente el dejarlo por su seguridad, si ni siquiera pudiera hacer eso sería la definición de inútil…
Sus pensamientos sobre esos temas no eran sanos, lo sabía de sobra, pero a veces era difícil no sentirse tan débil cuando sus encuentros con lo sobrenatural habían salido tan mal y por estar entretenidos en protegerla su hermano seguía teniendo pesadillas.
En fin, intentaba mantenerse ocupada y enterarse de que el club de robótica se reunía cerca de su casa fue la excusa perfecta para correr allí, una entretención más.
Busco el miembro que tuviera la cara más amigable y no fue demasiado difícil de encontrar.
Coraline: ¿Hola?
¿?: ¿Eh? ¿Hola? No te había visto por aquí ¿Eres nueva?
Coraline: ¿En la universidad?... Soy Coraline Berrycloth ¿Y tú? ¿Qué es esto?
Lou: Lou Howell, a su servicio señorita y esto son los eruditos de los robots así que si te gustan seguro que encajas.
Le explico un poco más y en los oídos de Cora casi sonaba demasiado bueno para ser verdad. Hablaron un poco, era un chico agradable y al final la acepto en el club sin siquiera preguntarle al líder del club.
Por suerte no fue necesario, pues solo demoro un rato en demostrar su talento.
Mientras que en casa una visitante recurrente volvía a pisar la casa para ponerse al día con Elian, no se habían visto mucho durante las vacaciones y las clases no eran demasiado amables para las amistades, especialmente si no coincidías en la carrera como pasaba con estos dos.
Elian: ¿Y qué tal las clases?
Lilian: Llenas de trabajo, seguro Astra te lo ha dicho, pero ¡Están locos, Eli! Quieren que seamos por lo menos buenos en pintura, varios instrumentos, fotografía, de verdad, yo solo quiero pasarme la vida tocando violín.
Elian: Sí, sí, As se queja todo el tiempo de ello, que sus dedos tienen usos más importantes que solo tocar cuerdas…
Lilian:
Elian: ¡No estoy diciendo que tocar cuerdas sea malo!
Lilian: … JAJAJAJAJ creo que tu hermana se refiere a otras cosas
Elian: ¿En que estás pensando?
Lilian: Mis labios están sellados.
Se pasaron la tarde riendo, hablando de sus clases y de todo un poco, era muy fácil para ambos, aunque ya no tenían tanto tiempo como en el instituto.
El tiempo siguió pasando y la amistad entre Cora y Lou aumento, a juego con su descaro y en menos tiempo del que cualquiera esperaría el chico ya estaba bromeando con ella, atrapándola sin que lo esperara cuando iba a reunirse con el club.
Cabe mencionar que la pelinaranja el susto no se lo tomo bien al inicio.
Coraline: ¡Lou! ¡Jodido idiota! ¿Por qué me asustas así?
Lou: No te estreses, robot girl
Coraline: ¿No es un poco irónico que me llames robot girl cuando tu estabas en el club de robótica antes que yo?
Lou: ¿Quién dijo que estaba?
Coraline: ¿Estas de broma, cierto?
Lou: Quien sabe, vamos a la sala del club
Pasó un rato y Cora logro que le dijera que podía ser o no un miembro, sin embargo, al menos ella si era un miembro oficial ¿Le contesto todas las preguntas? No, pero por lo menos sabía lo más importante. Y se divirtió mucho.
Uno de los estragos de la vida en la universidad, de salir de casa y ser colapsado por las tareas es que la familia a veces parecía relegada a un segundo plano, incluso con un padre tan intenso como era Snow.
Y cuando se quisieron dar cuenta, la pequeña de la casa estaba a punto de crecer y los hermanos mayores acabaron comprometiéndose a celebrar en casa con Declan haciendo el pastel y Cora distrayendo a la niña.
Emma soplo las velas, todos en la casa celebraron e incluso su mejor amiga de toda la vida, Azaleia, apareció por allí, la pequeña celebro llena de amor, compañía y fiesta.
Y obviamente los padres casi acabaron llorando porque todos sus pequeños estaban demasiado grandes, con dos en la universidad y la otra a punto de empezar el instituto, no se fueron hasta hacer algunas fotos familiares porque en sus propias palabras no se sabía cuando volverían a tener juntos a todos sus bebés.
Ojalá todo fuera tan fácil, a pesar de que habían pasado algunos meses desde el incidente y los días maravillosos que estaban teniendo, las pesadillas estaban igual de mal que antes y el miedo no disminuía ni un poco.
Intento no hacer demasiado ruido y no despertar a su hermana, sin embargo, fue inútil, había gritado un poco y Coraline se había despertado.
Declan:
Coraline: Hm… ¿Quieres hablar? He perdido el sueño
Ambos acabaron en el suelo, al inicio ninguno quería hablar, era una situación cada vez más común y Cora estaba preocupada, sin embargo, era una conversación que ya habían tenido, así como ella sabía que sus pensamientos no eran buenos, Declan también lo sabía y no lo evitaba.
Coraline: Dee… Me preocupas.
Declan: No deberías, estoy lidiando con ello.
Coraline: ¿Teniendo más pesadillas?
Declan: ¿Y qué quieres que haga? No puedo ir a un psicólogo a decirle… Tengo pesadillas porque me hechizaron, me mordieron y de no ser por Sayer probablemente me hubiera muerto, pero ¡No le puedo dar las gracias! Ya que su puta cara forma parte de mis pesadillas…
Dee se recostó contra su hermana cuando fue evidente que no le iba a contestar… ¿Qué podía decir ante eso? Nada podría consolar a su hermano y tampoco ayudarlo en el mundo de los sueños, tan lejos de ella pero con consecuencias tan graves en la realidad.
Coraline: Lo siento, Dee…

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