V- Dramas y más dramas

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La universidad avanzaba a una velocidad vertiginosa, a veces se sentía como si detenerse un momento te llevara a la perdición y la heredera lo sentía muchos días, por eso estaba muy centrada en sus actividades escolares, en la robótica y demás, entre una cosa y otra se había comido todos los libros de robots de la biblioteca incluso y la parte practica iba todavía mejor, dentro de poco creía que podría pasar a experimentar con cosas más grandes y quizás en algún momento lograr un plumbot.
No era la única que enfocada en la universidad, Elian, pese al invierno, estaba afuera, haciendo la parte más practica de su carrera, buscando bichitos que todavía se dejasen ver pese al invierno, lo cual no estaba siendo demasiado fácil. Normalmente hubiese llamado a Lilian para que le hiciera compañía y quizás diera un poco de alegría con su violín pero las palabras de Astra no abandonaban su cabeza y no estaba listo para enfrentarse a ello antes de tener una respuesta certera. No iba a perder una amiga por algo que no estaba seguro de sentir.
Lilian no compartía, su opinión, la discusión con la hermana del chico que le gustaba no había hecho más que fortalecer las cosas que ya estaban claras y darle el poco valor que le faltaba, así que esa tarde se la paso buscando al chico, que para su suerte era una persona de costumbre.
Y tan solo se atrevió a decir algo antes de que el valor le fuese arrebatado.
Lilian: ¡Lo siento! Tengo que intentarlo al menos.
Ni siquiera le dio tiempo de responder.
Sin embargo, para su suerte, las dudas que poblaban su cabeza minutos antes fueron resueltas en cuanto sus labios besaron los de Lilian, estaba bien, suave, delicado y magnifico. Nada se había sentido tan correcto y las piezas que no pensaba que encajarían lo hicieron a la perfección.
Se hicieron un par de preguntas que el chico no recordaría después más allá de la idea de que Lilian quería ser su novia y eso sonaba maravilloso. Si le hubieran preguntado tiempo atrás, probablemente sería una idea rara, pero la pelirroja se había metido profundamente bajo su piel y todo lo demás no importaba.
Mientras tanto, Sayer estaba cada vez menos centrado en la universidad, ni siquiera aparecía mucho por casa, estaba haciendo todo lo posible por no molestar a nadie y no volver a ver la mirada terror que a veces parecía tener Declan cuando le miraba muy fijamente y dolía.
Una consecuencia de esto había sido que el chico que tanto ayudo antes, Asher, se había acabado volviendo una constante en su vida.
El chico era un encanto, incluso si el pelirrojo no lo notaba demasiado la mayoría de los días, se esforzaba un montón por ayudarlo y hacerlo sonreír aunque Sayer nunca le contara que lo mantenía tan decaído.
Asher: Otra semana más aquí ¿Será que alguna vez entrare?
Sayer: Bueno…
No era algo con lo que se sintiera cómodo, la casa era algo demasiado personal, un mundo donde no habían demasiados invitados y por mucho que el pelinegro fuese agradable, todavía no sentía demasiada confianza y el chico pudo adivinar que el comentario no le había sentado especialmente.
Asher: Oye… Era broma, no te preocupes, nos vemos el fin de semana ¿Vale? Te quedas en Reino ¿No?
Sayer: Sí, sí…
Lou había conseguido sacar un rato a la heredera, pero no tanto como para alejarla de sus máquinas ya que la sala común de Foxbury estaba llena de eso, pero lo suficiente para hablar de otros temas, sin embargo ni siquiera ese lugar era seguro, como lo demostró la presencia de una desagradable chica.
De verdad, para un día que salía…
Elena: Veo, veo una zanahoria que debería ser cortada
Lou: ¿Qué cojon…?
Coraline: ¿A ti no te prohibieron la entrada?
Elena: Parece que tengo más poder que tú
“No tiene sentido” Pensó la pelirroja, empezando porque ella no tenía ningún tipo de poder más que el ser estudiante y segundo porque la rubia no debería estar allí, siendo como era de la otra universidad…
Coraline: Pensaba que para hablar debías tener cerebro, visto lo visto parece que no… Supongo que te llevarías bien con las medusas…
Eso fue suficiente para alterar a la rubia que parecía tener una mecha corta.
Elena: ¿Por qué no me lo dices en la cara, tonta?
Coraline: Pues mira, tu espalda luce igual de tonta que tu frente…
Evidentemente el temperamento de Coraline no era mucho mejor…
Acabaron la una frente a la otra, la rubia no estaba acostumbrada a ser confrontada y menos por alguien tan pequeña, pero no se podía decir quien lucía más enfadada.
La discusión se fue elevando, las chicas cada vez parecían más listas para como mínimo clavarse mutuamente las uñas, pero fue ese el momento en el que los otros estudiantes decidieron que era demasiado y llamaron a seguridad, no antes de que ambas se dijeran hasta de que se iban a morir, declarándose enemigas.
Por otro lado, compensando todo el odio que destilaba la pelirroja, estaban las chicas dándose amor, aprovechando que eran las únicas que estaban en casa, al punto de que habían olvidado que no estaban ni siquiera en sus habitaciones, sin considerar que el resto del grupo podría volver en cualquier momento.
Se habían quedado con la copla de que se reunirían un poco antes de volver a casa y pensaban que disponían de bastante tiempo.
Eileen: As, As, creo que la mejor idea es ir al cuarto…
Astra: ¿Y perder el tiempo subiendo? Si hace tanto no podemos… Van a demorarse, vamos, rubita ¿O no te atreves?
Eileen: As…
Astra: ¿No quieres? ¿Me quedo sin postre?
Eileen: Eres…
Soltó un chillido prácticamente con el beso en su pierna y abandono toda resistencia.
Astra: ¿Te ha comido la lengua el gato o solo es que disfrutas?
Astra se burlo otro poco, dejándose llevar con su “chica favorita” y los sonidos que hacía, sin embargo, el paraíso duro poco tiempo porque el grupo volvió antes de lo esperado y los primeros fueron los hermanos.
Coraline y Declan: ¡Agh!
El grito llamo la atención de las dos personas que podrían acabar más traumadas con la situación y acabo justo así, con ellos también gritando en pánico al ver a sus hermanas en esa situación mientras que Cora le gritaba a Declan que dejase de mirar y luego intentando cubrir su pánico.
Eileen: ¡Dejen de mirar, idiotas!
Y eso fue suficiente para que al menos por el momento les dejaran en paz.
Astra y Eileen: Mierda…
No por demasiado tiempo, evidentemente, a Astra le basto con cambiarse a su pijama para encontrarse a un rubio más que dispuesto a hablar sobre su cama.
Astra: He sido invadida… ¿Planeas cambio de cama?
Elian: ¿Puedo hablar contigo?
Astra: ¿Vas a darme la chapa?
Elian: ¿Alguien te puede dar la chapa?
Astra: Venga, ¿Que pasa?…
Elian: ¿Estas segura de que es buena idea involucrarse con Eileen, As?
Astra: ¿Quién se involucra? No estamos como tu y la pelirroja en busca de una relación seria…
Elian: Y eso es precisamente lo que me preocupa… Quieres a Eileen — Parecía dispuesta a interrumpir pero él fue más rápido — Como amiga o como lo que sea, no es solo un atractivo sexual o como sea que lo llames como todos los demás… Y eso puede acabar mal Astra…
Astra: Puedo manejarlo…
Elian: De acuerdo, de acuerdo… Como digas, solo te pido que lo tengas en cuenta As, por favor… Odiaría verlas lastimadas…
Astra: Vale, vale…
Por el contrario, en una habitación muy cercana había una discusión parecida, aunque con caras un poco más… Amargadas.
Sayer: ¿Quieres hablarlo?
Eileen: ¿Quieres hablar tu de tus salidas? O que no estas pasando tiempo en casa…
Sayer: ¿En serio, Eileen…?
Eileen: No… Es solo que no se que decirte…
Sayer: ¿Qué sientes?
Eileen: Yo que se…
Sayer: Eileen…
Eileen: ¿Qué te digo? Parece que el desastre romántico es de familia… Sayer: Ouch…
Eileen: Ya… Yo digo lo mismo…
Sayer: Vale, vale… Lo siento, lo único que digo es que te veo afectada…
Eileen: Pues eso parece…
Sayer: Bueno, Eileen… Sabes que estoy para ti… Si quieres hablar, si no quieres, lo que sea, estoy para ti, a veces esta bien pedir consejos y no solo darlos…

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