Capitulo anterior
A la mañana siguiente las cosas se habían complicado, ya no era solo una mordida infectada, era el mal humor, el hambre y su piel ardiendo, sabía que era algo que tendría que hablar con alguien pero Eileen y Sayer estaban atrapados en reino y no sabía ni como empezar a buscar.
Astra: Cora…
Coraline: ¿¡Qué?!
Astra: Calma leona, solo te iba a preguntar si te ibas a comer todo eso…
Coraline: Sí
Después de todo era lo que funcionaba para calmar su enfado que parecía empezar a escapar por los poros.
Y cuanta razón tenía, escapaba por sus poros, pero no era lo único que iba salió, la luna llena llego y con eso la explosión de todo lo que traía la mordida maldita,
La transformación dolió como el infierno, sus ropas se rompieron, su mente se perdió y solo dejo lugar a la bestia.
Había esperado tantísimo, estaba lista para romper, herir, devorar y consumir todo a su paso. La primera transformación siempre era difícil y ella estaba hambrienta y enfadada, siempre estaba enfadada e iba a aprovechar todo lo que pudiera, durante todas las horas que pudiera.
Lo hizo hasta que la luna estaba a punto de abandonar el cielo, se arrastro lo más cerca a casa que podía, agotada después de la noche feroz….
Y cuando la luz del día finalmente despertó a Coraline se encontró con un escenario terrible, no sabía como había llegado allí, fuera de casa, desnuda y lo peor de todo… Bañada en sangre.
Coraline: ¿Qué infiernos?
Casi fue un susurro, tenía la garganta destrozada y una laguna mental preocupante, se intento levantar durante un par de minutos hasta que sus temblorosas piernas finalmente decidieron ayudar.
No dejo de preguntarse que infiernos había pasado durante todo el trayecto, entro a la casa en todo el silencio que pudo, lo último que quería era alguien en casa se la topara y empezara a hacer preguntas incomodas que no podría contestar, ni siquiera era su sangre…
En el primer piso tomo una toalla y pudo correr hasta un baño, esperaba que el agua caliente le aclarara la cabeza, no recordaba haber bebido nada la noche anterior, en un momento estaba enfadada, comiendo todo y luego…
…: Te transformaste… Y yo tome el control.
En un inicio no entendió quien hablaba, busco alrededor sin encontrar nada, pensando en que estaba terminando de enloquecer hasta que algo frente a ella chisto, con descaro.
…: No finjas que no me ves…
“Estoy perdiendo la razón” Pensó…
…: No, encontraste el sentido.
Cora soltó un grito, ante la respuesta de su reflejo, no podía negarlo si el espejo le contestaba, toco la superficie, chocándose con este.
…: Aunque lo quiebres, voy a seguir aquí, soy tú, Coraline.
Coraline: ¿Qué? Primero lagunas, después sangre y ahora esto… ¿Será esquizofrenia?
Accalia: No seas idiota, finalmente me despertaste, y aunque lo niegues, soy Accalia, tu loba.
Coraline grito, acabo huyendo del baño y durante un par de días no salió de la cama.
El resto del simestre estuvo decidida a investigar la locura que había pasado, cuando en las noticias no dieron señales de ningún asesinato pudo respirar tranquila en ese aspecto, pero no redujo sus búsquedas, al inicio pensó que era algo transitorio pero la voz de Accalia no se limitó al espejo y nunca abandono su cabeza hasta que eso junto el hambre, la forma en que su cuerpo empezaba a sanar, era igual de torpe que siempre, pero las curitas dejaron de ser un elemento indispensable en su bolso… La agresividad y el descontrol eran la peor parte.
Al inicio no había sabido por donde empezar hasta que volvió sobre sus pasos y conecto todo, la bestia y Lou que no había parado de llamarla durante sus primeros días como loba, pero ella se había encerrado en sí misma, no estaba lista para hablar con nadie y cuando noto que probablemente el que la había convertido era el castaño, bueno, las cosas no mejoraron, por el contrario… Pese a que este era probablemente su boleto de información más cercano estaba demasiado enfadada para considerar siquiera la idea de hablarle.
Y Accalia estaba totalmente de acuerdo, no parecía mucho más feliz que Coraline con él, pese a que había sido quien le despertó.
La graduación tuvo lugar, los chicos de Foxbury celebraron juntos, volaron birretes y por un momento Accalia por fin se quedo callada, incluso cuando Lou intento hablarle y le giro la cara enfadada ¿Quizás estaba siendo infantil? Seguramente ¿Se complicaba sola al negarse a lo que posiblemente era su única fuente de información y si no lo era estaba recibiendo un tratamiento cruel? También, pero tan furiosa como estaba no le importaba.
Además, le sirvió para terminar de tomar la decisión que tanto dolía, ya que seguramente era el lugar donde obtendría las respuestas que buscaba, al menos de lo poco que le había contado Lou, pero su corazón no quería alejarse de… Todo lo que conocía.
Y así fue como acabo en Moonwood Mill, el último lugar donde hubiera pensado vivir, un pueblo pequeño, perdido en la nada, rodeado de bosque… No era lo que hubiera soñado nunca y aun así aquí estaba.
El lugar donde Lou había vivido toda su vida antes de la universidad y el lugar que apuntaban los pocos foros de internet que parecían tener lo más mínimo de sentido o veracidad en medio de la locura que era todo… Mira que habiendo estado expuesta a los brujos toda su vida, el hecho de convertirse en una bestia peluda y tener otro ser viviendo en su interior e interactuando constantemente seguía estando fuera de lo que parecía posible.
Por suerte la loba no era del todo inútil y los libros que antes parecían infantiles y llenos de símbolos sin sentido, con su ayuda… Revelaron secretos que le confirmaron que tenía razón, que Moonwood era el sitio que había estado buscando…
Los libros tenían razón, pronto encontró los túneles y se sintió más segura que nunca, aunque… También más sola, ahora sabía que había más lobos… Quizás alguien la entendería o no.
No sabía si quería conocer esa respuesta.
U otras, sus padres sabían su paradero porque de lo contrario hubieran movido cielo y tierra hasta encontrarla, pero responder sus preguntas era incomodo la mayoría de los días y doloroso en los peores.
Los extrañaba, sin embargo se había arriesgado demasiado en la universidad, todavía le enfermaba el recuerdo de la sangre y la simple idea de que fuera de sus amigos o familia…
Por ello intentaba evadir las reuniones todo lo que podía, aunque su corazón crujiera tan duramente como la primera vez.
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