Capitulo anterior
Coraline olió a su hermano antes de siquiera preguntarse quien era, el miedo se disparo en su sistema, se mantuvo callada y quieta como si eso pudiera hacer desaparecer los toquidos y no demoro demasiado en darse cuenta de que no iba a pasar, su hermano la conocía mejor que eso
Toc-toc-toc-toc
Siguieron insistiendo hasta que se dignó a abrir y Declan entro como pedro por su casa.
Coraline: ¿Qué haces aquí? ¡¿Por qué estás aquí!?
Declan: Porque mi hermana esta desaparecida, no me contesta y al final si la montaña no viene a ti, tu vas a la montaña…
Coraline: ¡Pero no es seguro!
Declan: ¿Y? Si mi hermana esta aquí y no me contesta las llamadas puede estar cayéndose el mundo que la vendré a buscar… Eso y que era yo o papá
Coraline: ¡Papá no puede venir ni de chiste!
Declan: Eso pensé, hazme un rincón, tenemos que hablar
Coraline: Adelante, como si fuera tu casa… ¿Desde cuando eres tu el que dice que tenemos que hablar?
Declan: Desde que soy el hermano maduro
Coraline: ¡Nunca!
Podía mentir todo lo que quisiera pero le encantaba el hecho de que Dee estuviera en su casa, le extrañaba un montón, entre lo poco que le hablaba con las aventuras y preocupaciones, que no podía venir y que nunca había pasado tanto tiempo sin verle, le dolía físicamente el siquiera pensar en separarse, por mucho que le dijera que se tenía que ir.
Coraline: Entonces… ¿Alguna novedad?
Declan: Ahora si te interesa, no? Después de dejarnos tiradoos...
Coraline: ¡Declan Berrycloth! No me seas llorón, sabes la razón
Declan: Puedo llorar la falta de mi hermana mayor siempre que quiera… Estoy sin ti ¿Cómo voy a tomar decisiones transcendentales sin que alguien me regañe?
Coraline: ¡Así que ese era el motivo! ¿Y qué tipo de decisiones puedes dudar tanto como para venir a mí?
Declan: Ninguna…
Coraline: Declan Berrycloth
Declan: Así me llaman
Coraline: Eres muy tonto, que lo sepas
Declan: Y aun así me adoras, pero yo no debería quererte tanto a ti, que me dejas solo y lidiando con sentimientos que no se manejar…
Coraline: ¿Cuáles sentimientos?
Declan: ¿Qué harías si de repente te gustara alguien que no debería gustarte y que podría arruinar todo con alguien que quieres mucho?
Coraline: ¿Con alguien que quieres mucho?
Declan: Sí
Coraline: ¿Lo suficiente para que valga la pena arriesgarlo todo?
Declan: ¿Y si lo digo y sale mal? ¿Si todo sale mal? ¿Y si no y luego lo lastimo? O… ¿No soy capaz de hacer nada bien o las pesadillas vuelven?
Coraline: … ¿Pesadillas?
Declan: ¡Cualquier tipo de pesadillas! No me refiero a nada en particular, es solo que… Sabes que he tenido temporadas en que no duermo bien y… Ya sabes
Coraline: Bueno… Si lo has pensado tanto como para tener esas preocupaciones, superar tu miedo al compromiso y arrastrarte hasta este hoyo para preguntarme, te diría que a lo mejor si que estas enamorado y deberías intentarlo…
Declan: ¿Lo crees realmente?
Coraline; Sí y si sale mal pero lo quieres tanto algo se podrá arreglar, sino mira, Sayer, Chase, si le quieres tanto solo intenta que ninguno salga lastimado
Declan: No se que tan buen consejo es ni si le pregunte a la persona adecuada…
Coraline: ¡Oye tonto! ¿A quién más entonces? La única persona con una relación estable es Eli y porque su novia es una chica más que decidida, o las chicas pero no creo que sean un buen ejemplo…
Declan: ¡Puf!
Pasaron el resto de la tarde divirtiéndose pero al volver a casa el castaño no paraba de preguntarse algunas cosas y que tanta razón tendría su hermana mayor ¿Debería intentarlo? Sabía que podía ser un jodido desastre y que arruinaría todo fácilmente pero… Tenía tantas ganas, contrario a los demás él se había quedado en Windenburg, al igual que Sayer y eso hacia que pasaran mucho más tiempo juntos, cuando el pelirrojo no estaba demasiado ocupado con el maguito aquel… Y bueno, pasar tiempo con él, que por fin las malditas pesadillas desaparecieran pero no lo hiciera la curiosidad de probar algunas cosas, su cara al besar otras personas y unos sueños bastante intensos al final había tenido que aceptar algunas cosas.
¿Pero estaría a tiempo? ¿Querría intentarlo siquiera?
¿Valía la pena intentarlo?
La noche siguiente tenía una reunión en un bar cercano con el pelirrojo, aparentemente tenía noticias y después de pelearse todo el día, un mensaje de Coraline prometiendo charlar más e invitándolo a lanzarse había decidido que podía intentarlo al menos… Si la ocasión lo ameritaba al menos.
Sayer: ¿Qué tal va todo?
Declan: Fui a visitar a Coraline
Sí, esa era una excelente forma de empezar, pensó, esperando poder redirigir la conversación hacia donde quería
Sayer: ¿Y? ¿Qué tal su vida?
Declan: Trabajando y excavando mucho ¿Y tú? Eres el que siempre tiene novedades
Sayer: ¿Novedades? ¿Cómo lo sabes?
Declan: Instinto
Sayer: A lo mejor el mágico… Eres tú
Declan: Estoy bastante seguro de que ese eres tú, pero en todo caso ¿Qué paso?
Sayer: ¡Me mudo!
Declan: ¿¡Qué?!
Sayer: ¡Sí! Bueno, eso parece… A reino, un tiempo, quiero ¿Explorar más? Y mejorar…
Declan: Oh…
Cambio de tema, sin atreverse a hacer la siguiente pregunta, su verdadera curiosidad, no sabía que tan bien podría fingirlo, el resto de la noche paso lentamente, sintiendo como el nudo cada vez le molestaba más.


La reunión acabo con el castaño sintiéndose tan incomodo como podía y estaban a punto de irse cada uno para su casa cuando el castaño se detuvo, pensando en la idea de que quizás no lo vería en mucho tiempo y si se mudaba al final a Reino de forma permanente…

Respiro profundo, se dio valor y alcanzó al pelirrojo que veía más en sus sueños que en la realidad
Declan: ¡Sayer! Espera
Sayer: ¿Eh? ¿Qué pasa Dee?
Declan: ¿Tú…? – Empezó y su voz prácticamente temblaba, respiro otra vez, dándose valor – ¿Tú vas a irte con el maguito ese?


Sayer: ¿El maguito ese? ¿Te refieres a Ash?
Declan: … Sí
Sayer: Bueno… – Dudo un poco, no esperaba la situación, no sabía como reaccionar – ¿Supongo? ¡Quiero decir… Sí! Es… La idea
Declan: … Bien, te…
Se detuvo, iba a desearle suerte pero su lengua no quería colaborar, porque no era lo que él quería, no, ojalá no tuviera nada de suerte con el mag… Ash, no quería pensar así pero era lo que su corazón decía, ojalá volviera, y se quedara con él, ojala fuera menos egoísta y pudiera dejarlo ir sin dolor
Sayer: ¿Dee?
Declan: No vayas…

Sayer: ¿Cómo?
Declan: Por favor… No te vayas
Say se confundió por un instante pero fácilmente se recuperó, aunque su corazón no paraba de latir y un mínimo rayo de esperanza quería salir a la luz, aunque él se esforzara por negarlo.
Sayer: Dee, no te preocupes por eso, no importa que tan lejos este… Te – Hizo una pequeña pausa, todavía le dolía decir eso – Te prometo que siempre seremos amigos…

No, no, no. Estaba mal, no era eso lo que quería.
Declan: No lo entiendes… No quiero ser tu amigo
Sayer: ¿Cómo?
Declan: Sayer… Voy a arruinarlo todo… Va a salir mal… Y te voy a perder
Sayer: Dee, no te entiendo, pero nunca podrías perderme


Bueno. Eso lo decidió. Pensó, antes de dejarse caer en el abismo.
Declan: Recuerda esas palabras… Por favor
Declan se acercó con cuidado, dándole tiempo a arrepentirse aunque su cuerpo le asustara pensar en siquiera esa posibilidad, sin embargo el pelirrojo nunca lo hizo, paralizado por el montón de sentimientos que tenía en el pecho, no entendía nada, se suponía que tenía pareja y debería… Apartarse pero su corazón latía fuerte y no era lo suficientemente fuerte.
Los labios se unieron y todo lo que no había funcionado antes, se arregló, era cálido, maravilloso y todo lo que estaba bien aunque duro mucho menos de lo que ambos querían porque recordaron que ninguno de los debía hacerlo.
Declan: ¿Todavía las mantienes? ¿No me odias?
Sayer: Dee… Yo nunca te podría odiar pero…
Declan: No te vayas… Es un desastre, soy un desastre, escape de esto porque pensaba que… Iba a arruinarlo todo, pensé que era todo culpa de… Y no lo mereces


Sayer: Dee…
Declan estaba en su propia cabeza más que en la realidad, ni siquiera estaba escuchando las respuestas del pelirrojo, o reconociendo su sorpresa ¿Iba demasiado rápido? Seguramente pero tenía que sacarlo todo.
Declan: No tengo derecho, Say, porque lo he querido tanto… Y durante tanto tiempo que perdí la cuenta y no me atreví a nada, pensando que me iba a dar miedo o que era un engaño y te iba a hacer daño y es lo último que quiero pero no paro de hacerlo porque no me atrevo a nada hasta que te vas a ir y quieres ir y posiblemente seas más feliz allí y soy un descarado pidiéndote aun así que te quedes y…
Sayer: ¡Declan! Para…– El hecho de llamarlo por su nombre y por su apodo por lo menos consiguió detenerlo y sacarlo el tiempo suficiente de su mente para escuchar al pelirrojo – No estoy… Entendiendo absolutamente nada de lo que dices – Consiguió decir, mientras se acercaba más al chico que parecía más cerca de un ataque de pánico que de una confesión de amor – Pero… Sí tu me dices ven… Siempre iré. Siempre ha sido así
Declan sintió que el pánico que había hecho un nido en su estomago por fin le estaba dando tregua.
Declan: ¿… Por qué?
Say supuso que ya que estaba viviendo un sueño y en cualquier momento podía despertar, lo que era la única opción posible para que todo fuera tan increíble, debía ser sincero
Sayer: Porque siempre ha sido así… Y nada parece ser suficiente para cambiar eso… Intentarlo con otras personas… Alejarme… Al final siempre vuelvo a ti, solo aquí quiero estar
Declan: Perdóname por demorarme tanto tiempo en darme cuenta de ello…
Sayer: Te hubiera esperado siempre…
Declan: … Si tuviera que pasar todo de nuevo para estar aquí, lo haría…
Sayer: ¿Hmm?
Declan: Cuando me encantaron… No vi a cualquier chico, siempre fuiste tú



Era obvio que tenían un montón de cosas de que hablar y muchas más por solucionar, sin embargo, por aquella noche ninguno de los dos estaba particularmente preocupado por ello, ya llamarían a quien tuvieran que llamar y cancelarían todo lo necesario… Mientras tanto iban a disfrutar por primera vez de la persona que tanto habían ansiado.


Y muy lejos de allí, una heredera pelirroja jugaba con su adorable mascota mientras se preguntaba que habrían pasado al final, tenía algunas sospechas, le quemaban las manos por escribir y tenía que entretenerse con Vixey para evitarlo.
Hasta que en uno de sus paseos alrededor de la casa, intentando controlar su ansiedad, entusiasmo y demasiadas emociones que no era bueno que mantuviera dentro siendo un lobo se encontró con que alguien le había dejado algunos regalos.
Coraline: ¿Y esto?
Declan: Oh…
Cambio de tema, sin atreverse a hacer la siguiente pregunta, su verdadera curiosidad, no sabía que tan bien podría fingirlo, el resto de la noche paso lentamente, sintiendo como el nudo cada vez le molestaba más.
La reunión acabo con el castaño sintiéndose tan incomodo como podía y estaban a punto de irse cada uno para su casa cuando el castaño se detuvo, pensando en la idea de que quizás no lo vería en mucho tiempo y si se mudaba al final a Reino de forma permanente…
Respiro profundo, se dio valor y alcanzó al pelirrojo que veía más en sus sueños que en la realidad
Declan: ¡Sayer! Espera
Sayer: ¿Eh? ¿Qué pasa Dee?
Declan: ¿Tú…? – Empezó y su voz prácticamente temblaba, respiro otra vez, dándose valor – ¿Tú vas a irte con el maguito ese?
Sayer: ¿El maguito ese? ¿Te refieres a Ash?
Declan: … Sí
Sayer: Bueno… – Dudo un poco, no esperaba la situación, no sabía como reaccionar – ¿Supongo? ¡Quiero decir… Sí! Es… La idea
Declan: … Bien, te…
Se detuvo, iba a desearle suerte pero su lengua no quería colaborar, porque no era lo que él quería, no, ojalá no tuviera nada de suerte con el mag… Ash, no quería pensar así pero era lo que su corazón decía, ojalá volviera, y se quedara con él, ojala fuera menos egoísta y pudiera dejarlo ir sin dolor
Sayer: ¿Dee?
Declan: No vayas…
Sayer: ¿Cómo?
Declan: Por favor… No te vayas
Say se confundió por un instante pero fácilmente se recuperó, aunque su corazón no paraba de latir y un mínimo rayo de esperanza quería salir a la luz, aunque él se esforzara por negarlo.
Sayer: Dee, no te preocupes por eso, no importa que tan lejos este… Te – Hizo una pequeña pausa, todavía le dolía decir eso – Te prometo que siempre seremos amigos…
No, no, no. Estaba mal, no era eso lo que quería.
Declan: No lo entiendes… No quiero ser tu amigo
Sayer: ¿Cómo?
Declan: Sayer… Voy a arruinarlo todo… Va a salir mal… Y te voy a perder
Sayer: Dee, no te entiendo, pero nunca podrías perderme
Bueno. Eso lo decidió. Pensó, antes de dejarse caer en el abismo.
Declan: Recuerda esas palabras… Por favor
Declan se acercó con cuidado, dándole tiempo a arrepentirse aunque su cuerpo le asustara pensar en siquiera esa posibilidad, sin embargo el pelirrojo nunca lo hizo, paralizado por el montón de sentimientos que tenía en el pecho, no entendía nada, se suponía que tenía pareja y debería… Apartarse pero su corazón latía fuerte y no era lo suficientemente fuerte.
Los labios se unieron y todo lo que no había funcionado antes, se arregló, era cálido, maravilloso y todo lo que estaba bien aunque duro mucho menos de lo que ambos querían porque recordaron que ninguno de los debía hacerlo.
Declan: ¿Todavía las mantienes? ¿No me odias?
Sayer: Dee… Yo nunca te podría odiar pero…
Declan: No te vayas… Es un desastre, soy un desastre, escape de esto porque pensaba que… Iba a arruinarlo todo, pensé que era todo culpa de… Y no lo mereces
Sayer: Dee…
Declan estaba en su propia cabeza más que en la realidad, ni siquiera estaba escuchando las respuestas del pelirrojo, o reconociendo su sorpresa ¿Iba demasiado rápido? Seguramente pero tenía que sacarlo todo.
Declan: No tengo derecho, Say, porque lo he querido tanto… Y durante tanto tiempo que perdí la cuenta y no me atreví a nada, pensando que me iba a dar miedo o que era un engaño y te iba a hacer daño y es lo último que quiero pero no paro de hacerlo porque no me atrevo a nada hasta que te vas a ir y quieres ir y posiblemente seas más feliz allí y soy un descarado pidiéndote aun así que te quedes y…
Sayer: ¡Declan! Para…– El hecho de llamarlo por su nombre y por su apodo por lo menos consiguió detenerlo y sacarlo el tiempo suficiente de su mente para escuchar al pelirrojo – No estoy… Entendiendo absolutamente nada de lo que dices – Consiguió decir, mientras se acercaba más al chico que parecía más cerca de un ataque de pánico que de una confesión de amor – Pero… Sí tu me dices ven… Siempre iré. Siempre ha sido así
Declan sintió que el pánico que había hecho un nido en su estomago por fin le estaba dando tregua.
Declan: ¿… Por qué?
Say supuso que ya que estaba viviendo un sueño y en cualquier momento podía despertar, lo que era la única opción posible para que todo fuera tan increíble, debía ser sincero
Sayer: Porque siempre ha sido así… Y nada parece ser suficiente para cambiar eso… Intentarlo con otras personas… Alejarme… Al final siempre vuelvo a ti, solo aquí quiero estar
Declan: Perdóname por demorarme tanto tiempo en darme cuenta de ello…
Sayer: Te hubiera esperado siempre…
Declan: … Si tuviera que pasar todo de nuevo para estar aquí, lo haría…
Sayer: ¿Hmm?
Declan: Cuando me encantaron… No vi a cualquier chico, siempre fuiste tú
Era obvio que tenían un montón de cosas de que hablar y muchas más por solucionar, sin embargo, por aquella noche ninguno de los dos estaba particularmente preocupado por ello, ya llamarían a quien tuvieran que llamar y cancelarían todo lo necesario… Mientras tanto iban a disfrutar por primera vez de la persona que tanto habían ansiado.
Y muy lejos de allí, una heredera pelirroja jugaba con su adorable mascota mientras se preguntaba que habrían pasado al final, tenía algunas sospechas, le quemaban las manos por escribir y tenía que entretenerse con Vixey para evitarlo.
Hasta que en uno de sus paseos alrededor de la casa, intentando controlar su ansiedad, entusiasmo y demasiadas emociones que no era bueno que mantuviera dentro siendo un lobo se encontró con que alguien le había dejado algunos regalos.
Coraline: ¿Y esto?
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