X- Vida lobuna

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Poco a poco se estaba acostumbrando a la vida en el pueblo, tan lejano a lo que alguna vez había soñado pero su loba allí estaba más controlada y el aire libre le hacía bastante bien. Además su casa estaba llena de tecnología y su trabajo igual, o al menos con eso se consolaba.

Por otro lado, tanto escarbar había dado sus frutos, enterándose de una historia que iba más allá de lo que esperaba y de la que ni siquiera sus amigos, siendo dos hechiceros, tenían idea y no conocía ningún vampiro, más allá de aquella horrible experiencia y no quería conocer a ninguno más, pero apostaba que tampoco tenía idea de aquella historia de pesadilla, al parecer muy ligada a la propia comunidad licántropa… Aunque eso no le dejaba más cerca de descubrir como dejar de serlo o por lo menos controlarlo mejor.

Mientras tanto, se centro en el trabajo, siendo el único ámbito de su vida que sentía que realmente estaba saliendo bien, ascendió hasta el máximo de la profesión y ahora solo le quedaba explorar todavía más.
Y digamos que en medio de aquel desastre desarrollo un poco de obsesión por ello.
Mientras tanto Accalia estaba siendo feroz, apoderándose de la chica en cuanto podía y recorriendo la comunidad, incluso peleando y dándose patadas.
Era libre, por fin lo era.
Y dedicaba las noches a disfrutarlo, llamaba a la luna, aullaba en su nombre.


Cuando finalmente volvía al interior, Coraline quedaba muchas veces destrozada, pero el sitio era tan mágico que… No merecía irse a dormir incluso cuando su cuerpo se lo pedía a gritos. El lago cerca de casa brillaba tan maravillosamente en las noches que se vio empujada a nadar en él, pese a las horas, la luna y el agua hacían una combinación increíble y empezó a ser una de las formas en las que más fácilmente conseguía descansar después de ser apabullada por el paso de su loba.
El agua casi parecía tener propiedades curativas y menguar el caos que quedaba en su interior, un rinconcito de paz.

La mañana siguiente, mucho antes de lo que Cora quisiera, su pequeña mascota estaba lanzando lo que solo podía denominarse alaridos y en medio de trompicones, llego a la puerta para descubrir lo que asustaba a su chiquilla.
Coraline: ¿Y esto?

Llevaba días recibiendo carne pero ahora no solo se trataba de ello, también habían dejado una preciosa flor… Una de la que había leído en varios libros. ¿La flor de pétalos de luna?
Coraline: ¿Cómo llego esto aquí? ¿Quién…?
Se había quedado fuera de casa, había merodeado, incluso pasaba noches sin dormir pero no encontraba a la persona y se empezaba a poner nerviosa…

Entre la exploración, los descubrimientos y esto, sentía que podría explotar en cualquier momento… ¿Debía preocuparse? ¿Dejarlo pasar?
De verdad… ¿Qué tanto ocultaba aquel barrio? Y ¿Por qué estaban haciendo eso? ¿Era una invitación? ¿Algún tipo de amenaza?
Accalia: Diría que es un cortejo… Un cortejo cobarde pero tu no me quieres escuchar
Coraline: No conozco a nadie como para ello…
Accalia: Eso no lo sabes tú, lobata
A veces no sabía como toleraba a su propia loba.

En una de esas noches donde todo parecía paz y ella solo quería ir a excavar y descubrir más secretos de los que pensaba, algo interrumpió sus planes.


Era un olor que ya conocía de antes, lo sabía, se había quedado muy grabado en su nariz, pero esta vez olía incluso más potente, despertando su curiosidad y antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo se encontró siguiendo a aquel que despedía el aroma.
Y camino, camino y camino, ni siquiera se dio cuenta de todo el tiempo que pasaba ni que tanto se alejaba de la población, lo hacía como por instinto hasta que llego a unas puertas que estaba segura de haber visto antes pero ¿Dónde estaba el chico?


Coraline: ¡AH!
Pego un grito cuando fue atrapada. La presa en algún punto se convirtió en depredador, la atrapo contra la pared y Acca gruñó en su cabeza, lo que fue replicado por su boca tan solo por un segundo… Después se quedo en silencio, admirando el chico que la había atrapado.
Era guapísimo.
¿?: ¿Por qué me estas siguiendo?
Coraline: ¿Eh?
El castaño no contesto enseguida, viéndola detenidamente, el mundo pareció derretirse por un momento hasta que este se apartó de golpe.
¿?: Olvídalo

Se iba a ir, pero Coraline, siguiendo el instinto del que Accalia seguramente no se responsabilizaría, lo detuvo de lleno, agarrándole e impidiendo su escape.

Los papeles se invirtieron rápidamente, con Coraline cerrando su paso, estaba segura de que el otro chico también era un lobo y no tendría la fuerza suficiente para retenerlo si él quisiera irse pero ese no parecía el caso.
Coraline: ¡Lo siento! Soy Coraline y de verdad… No fue aposta… Creo que ni siquiera me di cuenta de que te estaba siguiendo… Pero ¿Cómo te llamas? ¿Interrumpí tu paseo?
¿?: … Algo pero… Soy Skandar…
Con la información obtenida y notando lo incomoda que podía ser la situación, tropezando en el camino.
Skandar: ¿¡Estas bien!?
Coraline: Sí, sí ¿Skandar, no? Que bonito nombre… ¡Espero que nos veamos pronto!
El momento de valor paso y escapo mientras que el otro parecía todavía perdido en la interacción


Y en casa, para mantenerse distraída por el encuentro, se dedico a su nuevo proyecto… Crear vida… O lo más cercano a eso en mecánica.

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