Capitulo anterior
Coraline y Eileen fueron de las primeras en conocer a las pequeñas de la casa, tan encantadas como podían estar. Dos de ellas eran tan pálidas y pecosas como Dee, mientras que Lanette tenía la piel del mismo color de Sayer, de él también habían conseguido el pelo rojo y los ojos grises que todas compartían.
Coraline: Pero si eres una mini Sayer, Dee parece que los Draimen ganaron en la ronda de la genética
Declan: Oye, que son tan pelirrojos como tú, al final voy a ser el raro de la casa…
Coraline: No lo dudo ni un poco… Pero ¿Ya saben si son mágicas?
Eileen: Se supone que tenemos que esperar a que manifiesten algo de magia pero apuesto a que Lanette es mágica, esas orejitas si que llaman la atención… Charlaron un rato más antes de regresar a casa, las chicas adorando a sus nuevas sobrinas.
Mientras tanto, con los meses la relación entre Coraline y Skandar no había hecho más que mejorar, el chico parecía su complementó perfecto y las piezas simplemente encajaban a la perfección, incluso si eso significaba que atrapaba y la sorprendía cada vez que podía.
En aquel tiempo había conseguido muchas cosas, sabía más de Moonwood Mill de lo que alguna vez pensó y… Se había enamorado del pueblo, de sus luces y sus sombras hasta el punto de decidir que si iba a ser licántropo el resto de su vida… Bueno, estaba totalmente bien con ello, además así iba a juego con su lobo.
Y no solo ello, había ido avanzando con su nuevo proyecto y parecía que cada vez estaba más cerca de… Ser creado.
En resumidas cuentas… Sentía que estaba en el mejor momento de su vida, tenía un chico que adoraba, estaba al tope de su carrera, se había reconciliado con su loba lo que antes parecía imposible, parecía que pronto iba a crear vida robótica y tenía un trio de sobrinas que le derretían el corazón ¿Qué más podía pedir?
De hecho la relación con Skan iba tan serio que en algún momento se había ido mudando a casa y ninguno de los dos lo noto hasta que un buen día tuvo que volver porque tenía más ropa en casa de la pelirroja que en la propia y como todo entre ellos, la decisión de mudarse pareció evidente.
Y como siempre que aquello ocurría, el pasado volvió a tocar su puerta, en forma de un castaño que tenía muchas cosas que decir, aunque la pelirroja creía que ya estaba todo dicho.
Sintió el impulso de no abrir, pero la curiosidad le acabo ganando.
Lou: ¿Podemos hablar?
Coraline: ¿Vas a decir algo con sentido?
Lou: Que hiriente… Justo como esperaba… Yo… Creo que te debo un par de explicaciones…
Coraline: De acuerdo…
Acabaron en el patio, prefería que al menos corriera aire entre ambos, le haría bien para evitar acabar más enfadada de lo que ya estaba.
Especialmente cuando volvió a empezar con las excusas, sobre que sí era una loba, que si necesitaba despertar, que era por una cosa o por la otra y como era de esperar, no le hacía demasiada gracia ni siquiera a tu loba.
Coraline: Si de verdad es todo lo que me vas a decir… ¡Vete!
Lou: ¡Cora!
Coraline: Nada de Cora, si de verdad hubiera sido por eso, al menos te hubieras quedado a explicarme y ¡No tan solo escapar después de convertirme!
Se levanto, harta de escuchar tantas excusas… Ridículas.
Lou: ¡Cora espera!
Coraline: ¡¿Qué, Lou!?
Lou: No podía… Me obligaron a irme… Cuando te vi estaba increíblemente feliz de ver que lo habías conseguido aunque sabía que lo harías pero… Lo siento…
Eso consiguió desarmarla por un instante y el chico aprovecho para confesar la realidad, la había convertido sin permiso porque le parecía que estaba lista para herirse si no lo hacía por alguna cosa extraña que no le explico demasiado bien, pero eso había acarreado consecuencias, no solo con su alfa sino en la comunidad y un castigo que solo hubiera empeorado si la hubiera intentado ayudar y no solo hubiera sido para él en ese caso… La había convertido en un impulso tonto, pero lo último que había querido era lastimarla…
Y bueno, toda la historia, la sinceridad y los sentimientos que podía ver y oler en él, le derritieron el enfado y dieron paso a una tregua entre dos amigos que todavía tenían muchas cosas que sanar.
La reconciliación entre ambos se interrumpió un instante después, con Skandar apareciendo por sorpresa a su espalda y envolviendo a Coraline en un abrazo ni bien la soltó Lou.
Coraline: Oh, Skan… Skandar, te presento a Lou, un… Viejo amigo de la universidad y Lou, este es Skandar… Mi novio
Lou noto como el ambiente se enrarecía rápidamente y prefirió evitarse líos, que acababa de salir prácticamente bien librado de uno.
Lou: Oh ¡Un gusto! Bueno, me tengo que ir, disfruten de la noche
Tan pronto como el castaño salió por la puerta, la pelirroja se alejo bruscamente de su compañero, con un gesto de enfado que no podía disimular.
Coraline: Skandar Jackson… ¿Me acabas de hacer una escena de celos? ¿Estas idiota?
Skandar: Cori no…
Coraline: No me jodas, mira, que ni se te pase por la cabeza que te podría engañar…. Es que… Me parece una falta absoluta de respeto…
Skandar: Perdón, perdón, perdón, no lo pensé, lo único que paso por mi cabeza fue como aquel lobo abrazaba a mi pareja predestinada y parecía querer besarla y poseerla y se que no debía pero…
Coraline: ¡Para un momento! ¿Acabas de decir pareja predestinada?
Y entonces se vino otra conversación larga acerca de las parejas predestinadas, de como lo eran y de como encajaba con todo lo que ambos habían estado sintiendo… La pelirroja rápidamente estuvo de acuerdo aunque aquello no le salvo de una gran reprimenda por idiota y una conversación todavía más larga acerca de la confianza, aun peor siendo precisamente predestinados.
Y así, entre una cosa y otra, consiguieron solventar su primera crisis de pareja, aunque con la advertencia de que dejase la tontería.
Coraline cada vez pasaba más tiempo en su pequeño taller, ya que estaba más cerca de crear vida y finalmente se dio, y en una fría tarde de otoño, su Robecca tuvo el primer rayo de vida.
Y Coraline no pudo estar más orgullosa.
Skandar: Cori…
Coraline: ¿Sí?
Skandar: ¿No hueles algo diferente?
Coraline: ¿Estas diciendo que apesto?
Skandar: Hueles como los dioses, amor pero también como si algo más se mezclara en tu aroma…
Coraline: Cariño, decidí quedarme como loba hace unos pocos meses, necesito que seas más claro…
Skandar: Bueno, que quizás debería ir a comprar una prueba de embarazo
Y eso hizo, intentando no entrar en pánico…
Y Coraline se hizo la prueba sin esperar realmente nada, solo para descubrir que ese nada, si era algo, no había tenido nauseas ni nada por lo que no lo esperaba pero aparentemente el olfato de un lobo era bastante eficiente…
Así que solo quedaba confirmar.
Coraline: Buenooo… ¡Espero que el olor fuera también ilusión! Porque parece que tu lobo tenía bastante razón
Skandar: ¿Vamos a ser padres?
Coraline: ¿Y te sorprendes si fuiste tu el que lo sospecho?
No lo esperaban, pero la idea les hacia tremendamente feliz.
Los meses pasaron suavemente, llenos de ilusión, Coraline no se había planteado ser madre hasta que el embarazo llego pero le daba mucha alegría… Estaba impaciente por llegar al final y conocer a la criaturita o las criaturitas que se escondían debajo de su piel…
Su padre se encargo de todo lo médico, al igual que en el embarazo de Sayer y así fue que se enteraron de que a diferencia de este parecía que solo habría un pequeño bebé y este sería un niño.
Aunque al final, considerando que la loba podía llegar a salir durante el parto, decidieron que iban a intentar un parto natural.
El embarazo pasaba rápidamente, con ambos padres extremadamente felices, preparando todo para la llegada del pequeño, con todo y su habitación, incluso si había requerido… Cambiar algunas cosas en casa
Entre otras cosas, en medio del embarazo se dio cuenta de que bueno… Su pequeña plumbot tenía fallos y si bien no podía remediarlo inmediatamente, le prometió que buscaría la solución tan pronto como pudiera, su Robecca merecía algo mejor que una pésima batería y estar teniendo que ser reparada constantemente por otras manos porque el embarazo y la batería de ella no congeniaban bien.
Solo hacía falta que terminara el embarazo y poder ponerse a trabajar en ello.
Y de tanto pensar en aquello, llegó más pronto que tarde y el dolor fue mortal, se estaba arrepintiendo fuertemente de haber decidido un parto natural… Intento contener el dolor haciendo ejercicios de respiración hasta que la matrona llego, se suponía que el mayor trabajo lo harían ellos y ella solo estaría allí por si ocurría algún desastre pero de todas formas estaba muy, muy nerviosa.
Coraline: Maldita sea…
Skandar intentaba ayudar como podía, lo que no era demasiado considerando que todo el trabajo lo tendría que hacer ella pero saber que el estaba allí era bálsamo para su alma. Durante las primeras horas la arrullo, masajeo e hizo todo lo que estaba en sus manos…
Y cuando el verdadero trabajo empezó, es decir el maldito infierno de quien sabe cuantas horas, se mantuvo junto a ella sin dudarlo, agarrado de su mano incluso cuando la rompió, sosteniéndola cuando el dolor le superaba y le hería a él también… Durante toda la experiencia
Y cuando el infierno en la tierra hubo terminado, Fenris les acompaño en el llanto, era tan pequeño, tan inocente y tan perfecto que pese a la sangre, el sudor y las lágrimas, ninguno de los dos podría estar más feliz de tener a su pequeño en casa.
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